Refelxiones de las últimas semanas

 Hace tiempo que no escribo, pero estas semanas han estado llenas de emociones intensas y experiencias que quería compartir. Me he sentido sobrecargada académicamente; con el fin de semestre cada vez más cerca, han aumentado las tareas, exposiciones y exámenes, y eso me ha traído un poco de estrés que ha hecho que no cumpla bien con todas mis actividades. Además, un familiar cercano ha estado enfermo, lo cual ha hecho que estas semanas sean emocionalmente más difíciles.

Mis clases de química y biología han sido de las más intensas. Mi maestra de química nos pidió no votar a favor del paro de actividades, mencionando que debemos ir a la escuela para convivir y vivir experiencias de adolescentes. Lo irónico es que ella es quien más tarea deja, y algunas semanas se siente que no da tiempo de hacer otra cosa. También mi maestra de biología deja muchas tareas inesperadas, que parecen sacadas de la manga, pero supongo que tendrán su razón de ser (o al menos eso quiero pensar, jaja).

Además, he sentido la falta de las prácticas de voleibol, que siempre me ayudaban a despejarme y a sacar un poco de la tensión acumulada. Sin esas sesiones, siento que mi mente está siempre ocupada en lo académico, y a veces echo mucho de menos tener ese espacio para desconectarme de todo un rato.

Por suerte, mi clase de psicología ha sido un apoyo muy importante. He aprendido técnicas como ejercicios de respiración que me ayudan a mantener el control de mis emociones. También hemos abordado temas de gran profundidad y sensibilidad; el profesor nos pidió escribir de manera anónima sobre experiencias de violencia y luego, en equipo, leímos y representamos las historias de otros compañeros. Me gustó la actividad, aunque me puse nerviosa y terminé riendo, lo que me hizo sentir mal, pues sabía que estaba interpretando algo doloroso para alguien más. Espero que quien escribió esa historia pueda ver el proceso como un paso hacia soltar ese recuerdo y sanar.

A pesar de las presiones y los momentos difíciles, sigo esperando con ansias las clases de psicología; siento que son un espacio donde puedo liberar lo que llevo dentro. Ojalá poco a poco todo se calme, en la escuela y fuera de ella, para que cada día sea un poco más ligero.



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